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La reproducción de los hámsters: todo lo que necesitas saber

Los hámsters son unas mascotas muy populares y adorables, pero también son unos animales muy prolíficos y con una gran capacidad reproductiva. Si tienes hámsters en casa, es importante que conozcas cómo se reproducen, qué cuidados necesitan, y cómo evitar o manejar los posibles problemas que puedan surgir. En este artículo, te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre la reproducción de los hámsters, desde cómo distinguir un macho de una hembra, hasta cómo criar a los hámsters bebés.

Reproducción del hámster Sirio

El hámster Sirio, también conocido como hámster dorado o hámster común, es el más grande y el más frecuente de los hámsters domésticos. Su nombre científico es Mesocricetus auratus y su origen se sitúa en Siria y Turquía. Su esperanza de vida es de unos 2 o 3 años, y su tamaño puede alcanzar los 18 cm de longitud.

El hámster Sirio es una especie monógama, lo que significa que forma una pareja estable con otro individuo del mismo sexo y que solo se reproduce con él o ella. El hámster Sirio alcanza la madurez sexual a los 2 o 3 meses de edad, y su ciclo reproductivo se basa en el estro, que es el período en el que la hembra está receptiva al macho y puede quedar embarazada. El estro dura entre 4 y 5 días y se repite cada 15 o 16 días. Durante el estro, la hembra emite un olor característico que atrae al macho, y adopta una postura de sumisión, levantando la cola y la parte trasera del cuerpo.

Para que la reproducción del hámster Sirio sea exitosa, es necesario que el macho y la hembra se conozcan y se habitúen el uno al otro desde pequeños, ya que son muy territoriales y pueden mostrarse agresivos con extraños. Lo ideal es juntarlos cuando tienen entre 6 y 8 semanas de edad, y separarlos cuando la hembra esté embarazada, para evitar que el macho la moleste o que se produzca un nuevo embarazo inmediato. El lugar donde se alojen debe ser amplio, limpio, y con suficientes recursos (comederos, bebederos, juguetes, etc.) para ambos.

El embarazo del hámster Sirio dura entre 15 y 18 días, y puede dar lugar a una camada de entre 4 y 12 crías, aunque lo normal es que sean entre 6 y 8. Las crías nacen sin pelo, sin dientes, y con los ojos y los oídos cerrados. Su peso al nacer es de unos 2 o 3 gramos, y su tamaño es de unos 2 o 3 cm. La hembra se encarga de alimentarlas, limpiarlas, y protegerlas, y el macho no participa en su cuidado. Es muy importante no molestar a la hembra ni a las crías durante las primeras semanas, ya que puede provocar que la madre se estrese, se vuelva agresiva, o incluso que se coma a sus propias crías. Esto último puede ocurrir también por otros motivos, como la falta de espacio, la escasez de alimento, o la presencia de crías enfermas o débiles.

Las crías de hámster Sirio empiezan a desarrollar el pelo a los 7 días de edad, y abren los ojos y los oídos a los 14 días. A partir de entonces, comienzan a explorar el entorno y a comer alimentos sólidos, aunque siguen dependiendo de la leche materna hasta las 4 o 5 semanas. Es en este momento cuando se debe realizar el destete, que consiste en separar a las crías de la madre y clasificarlas por sexo, para evitar que se reproduzcan entre ellas. Las crías deben alojarse en jaulas individuales, ya que el hámster Sirio es solitario y no tolera la convivencia con otros de su especie, salvo en la época de celo.

Reproducción de los hámsters enanos (ruso, Campbell, chino o Roborowski)

Los hámsters enanos son un grupo de especies de hámsters que se caracterizan por su pequeño tamaño, que no suele superar los 10 cm de longitud. Los más populares como mascotas son el hámster ruso, el hámster Campbell, el hámster chino, y el hámster Roborowski. Aunque tienen algunas diferencias entre ellos, su reproducción es muy similar, por lo que vamos a tratarlos de forma conjunta.

Los hámsters enanos son especies polígamas, lo que significa que no forman parejas estables y que se aparean con varios individuos del sexo opuesto. Alcanzan la madurez sexual a los 2 meses de edad, y su ciclo reproductivo también se basa en el estro, que en este caso dura entre 3 y 4 días y se repite cada 4 o 5 días. Al igual que el hámster Sirio, la hembra emite un olor y adopta una postura receptiva durante el estro, que es cuando se debe juntar con el macho.

Para que la reproducción de los hámsters enanos sea exitosa, es necesario que el macho y la hembra se lleven bien y no se peleen, ya que pueden ser muy territoriales y agresivos. Lo ideal es juntarlos cuando tienen entre 6 y 8 semanas de edad, y separarlos cuando la hembra esté embarazada, para evitar que el macho la moleste o que se produzca un nuevo embarazo inmediato. El lugar donde se alojen debe ser amplio, limpio, y con suficientes recursos (comederos, bebederos, juguetes, etc.) para ambos.

El embarazo de los hámsters enanos dura entre 18 y 22 días, y puede dar lugar a una camada de entre 4 y 10 crías, aunque lo normal es que sean entre 6 y 8. Las crías nacen sin pelo, sin dientes, y con los ojos y los oídos cerrados. Su peso al nacer es de unos 2 gramos, y su tamaño es de unos 2 cm. La hembra se encarga de alimentarlas, limpiarlas, y protegerlas, y el macho puede participar o no en su cuidado, dependiendo de la especie y del individuo. Al igual que con el hámster Sirio, es muy importante no molestar a la hembra ni a las crías durante las primeras semanas, ya que puede provocar que la madre se estrese, se vuelva agresiva, o incluso que se coma a sus propias crías.

Las crías de hámster enano empiezan a desarrollar el pelo a los 5 días de edad, y abren los ojos y los oídos a los 10 días. A partir de entonces, comienzan a explorar el entorno y a comer alimentos sólidos, aunque siguen dependiendo de la leche materna hasta las 3 o 4 semanas. Es en este momento cuando se debe realizar el destete, que consiste en separar a las crías de la madre y clasificarlas por sexo, para evitar que se reproduzcan entre ellas. Las crías pueden alojarse en jaulas individuales o en grupos del mismo sexo, dependiendo de la especie y del carácter de cada individuo.

Cómo distinguir un macho de una hembra

Uno de los aspectos más importantes a la hora de tener hámsters como mascotas es saber distinguir el sexo de cada uno, ya que de ello depende la posibilidad de que se reproduzcan o no, y el tipo de convivencia que puedan tener. Aunque no es fácil determinar el sexo de un hámster, hay algunos rasgos que nos pueden ayudar a hacerlo.

El método más fiable para distinguir un macho de una hembra es observar la distancia entre el ano y los genitales, que es mayor en los machos que en las hembras. Además, los machos tienen unos testículos visibles y palpables, que pueden retraerse en el interior del abdomen cuando están asustados o estresados. Las hembras tienen unos pezones visibles y palpables, que se hacen más evidentes durante el embarazo y la lactancia.

Otro método para distinguir un macho de una hembra es observar el comportamiento de cada uno, especialmente durante el estro. Los machos suelen ser más activos, curiosos, y exploradores, y pueden mostrar signos de agresividad o dominancia con otros hámsters. Las hembras suelen ser más tranquilas, reservadas, y cuidadosas, y pueden mostrar signos de sumisión o rechazo con otros hámsters.

Sin embargo, estos métodos no son infalibles, ya que hay variaciones individuales y factores ambientales que pueden influir en el aspecto y el comportamiento de los hámsters. Por eso, lo más recomendable es consultar con un veterinario especializado en animales exóticos, que podrá confirmar el sexo de cada hámster con mayor precisión y seguridad.

¿Cuánto dura el embarazo de un hámster?

El embarazo de un hámster es un proceso muy rápido y delicado, que requiere de unos cuidados especiales para garantizar el bienestar de la madre y las crías. La duración del embarazo depende de la especie de hámster, pero en general oscila entre 15 y 22 días.

El embarazo más corto es el del hámster Sirio, que dura entre 15 y 18 días. El embarazo más largo es el de los hámsters enanos, que dura entre 18 y 22 días. Dentro de los hámsters enanos, el hámster Roborowski es el que tiene el embarazo más prolongado, que puede llegar a los 23 o 24 días.

Durante el embarazo, la hembra experimenta una serie de cambios físicos y comportamentales, que nos pueden ayudar a detectar su estado. Algunos de estos cambios son:

  • Aumento de peso y de volumen abdominal. La hembra puede llegar a duplicar o triplicar su peso normal, y su vientre se hace más redondo y abultado.
  • Aumento del apetito y de la sed. La hembra necesita más energía y agua para alimentar a las crías que se desarrollan en su interior, por lo que come y bebe más de lo habitual.
  • Aumento de la actividad y del acicalamiento. La hembra se muestra más inquieta y nerviosa, y se dedica a limpiar y acondicionar su nido, donde dará a luz y criará a sus crías.
  • Disminución de la receptividad al macho. La hembra rechaza al macho durante el embarazo, y puede mostrar signos de agresividad o defensa si se acerca demasiado.

Para cuidar de una hembra embarazada, es importante proporcionarle un ambiente tranquilo, limpio, y seguro, donde pueda sentirse cómoda y protegida. También es importante ofrecerle una alimentación adecuada, rica en proteínas, vitaminas, y minerales, que favorezca el desarrollo de las crías y la recuperación de la madre. Además, es conveniente evitar manipular o molestar a la hembra durante el embarazo, ya que puede estresarse y poner en riesgo su salud o la de sus crías.

Crianza de los hámsters bebés

La crianza de los hámsters bebés es una tarea muy bonita y gratificante, pero también muy exigente y delicada, que requiere de mucha paciencia y responsabilidad. Los hámsters bebés son muy frágiles y dependientes, y necesitan de unos cuidados especiales para crecer sanos y felices.

Los hámsters bebés nacen sin pelo, sin dientes, y con los ojos y los oídos cerrados. Su peso al nacer es de unos 2 o 3 gramos, y su tamaño es de unos 2 o 3 cm. Durante las primeras semanas de vida, los hámsters bebés dependen totalmente de la leche materna, que les aporta los nutrientes y los anticuerpos necesarios para su desarrollo y su inmunidad. La madre se encarga de alimentarlos, limpiarlos, y protegerlos, y el padre puede participar o no en su cuidado, dependiendo de la especie y del individuo.

Para cuidar de los hámsters bebés, es fundamental respetar el vínculo entre la madre y las crías, y no interferir en su relación. Esto implica no tocar, coger, o separar a las crías de la madre, ya que puede provocar que la madre se estrese, se vuelva agresiva, o incluso que se coma a sus propias crías. También implica no limpiar ni cambiar la jaula, ya que puede alterar el olor y el orden que la madre ha establecido, y que le sirve para reconocer y cuidar a sus crías. Lo único que se debe hacer es proporcionar a la madre una alimentación adecuada, rica en proteínas, vitaminas, y minerales, y agua fresca y limpia, que le permita producir suficiente leche y recuperar su energía.

Los hámsters bebés empiezan a desarrollar el pelo a los 5 o 7 días de edad, y abren los ojos y los oídos a los 10 o 14 días. A partir de entonces, comienzan a explorar el entorno y a comer alimentos sólidos, aunque siguen dependiendo de la leche materna hasta las 3 o 5 semanas. Es en este momento cuando se debe realizar el destete, que consiste en separar a las crías de la madre y clasificarlas por sexo, para evitar que se reproduzcan entre ellas. Las crías deben alojarse en jaulas individuales o en grupos del mismo sexo, dependiendo de la especie y del carácter de cada individuo.

La crianza de los hámsters bebés implica también una responsabilidad social, ya que implica la generación de nuevas vidas que necesitan un hogar y unos cuidados adecuados. Por eso, es importante planificar y controlar la reproducción de los hámsters, y buscarles un destino seguro y responsable, donde puedan vivir felices y dignamente.

Por qué los hámsters se comen a sus crías

Uno de los fenómenos más sorprendentes y tristes que pueden ocurrir en la reproducción de los hámsters es el canibalismo materno, que consiste en que la madre se come a sus propias crías, total o parcialmente. Este comportamiento puede parecer cruel e inexplicable, pero tiene unas causas y unas funciones biológicas que trataremos de explicar.

El canibalismo materno es un comportamiento instintivo y adaptativo, que tiene como objetivo garantizar la supervivencia de la madre y de las crías más fuertes y sanas. Las causas que pueden provocar el canibalismo materno son las siguientes:

  • Estrés. La madre puede sentirse amenazada o agobiada por factores externos, como el ruido, la luz, la temperatura, la presencia de otros animales o personas, o la manipulación de las crías. Esto puede hacer que se ponga nerviosa, asustada, o agresiva, y que reaccione comiéndose a sus crías, para eliminar el foco de estrés y protegerse a sí misma y al resto de la camada.
  • Falta de espacio. La madre puede sentirse incómoda o agobiada por la falta de espacio en la jaula, especialmente si tiene una camada numerosa. Esto puede hacer que se sienta incapaz de cuidar y alimentar a todas las crías, y que decida comérselas, para reducir el número de bocas que alimentar y el espacio que ocupar.
  • Falta de alimento. La madre puede sentirse hambrienta o desnutrida por la falta de alimento o de agua en la jaula, especialmente si tiene una camada numerosa. Esto puede hacer que se sienta débil o enferma, y que necesite recuperar su energía y sus nutrientes, y que los obtenga comiéndose a sus crías, que son una fuente de proteínas, vitaminas, y minerales.
  • Crías enfermas o débiles. La madre puede detectar que alguna de sus crías está enferma o débil, por su aspecto, su olor, o su comportamiento. Esto puede hacer que la rechace o la aísle, y que se la coma, para evitar que contagie o perjudique al resto de la camada, y para aprovechar sus recursos biológicos.

Para prevenir o evitar el canibalismo materno, es importante proporcionar a la madre y a las crías unas condiciones óptimas de bienestar, que incluyen:

  • Un ambiente tranquilo, limpio, y seguro, donde puedan sentirse cómodas y protegidas.
  • Una alimentación adecuada, rica en proteínas, vitaminas, y minerales, que favorezca el desarrollo de las crías y la recuperación de la madre.
  • Agua fresca y limpia, que les permita hidratarse y producir suficiente leche.
  • Un nido amplio, suave, y cálido, donde puedan acomodarse y refugiarse.
  • Una jaula espaciosa, con suficientes recursos (comederos, bebederos, juguetes, etc.) para todos.
  • Una mínima o nula manipulación o interferencia, que respete el vínculo entre la madre y las crías, y que evite el estrés o la agresión.

El canibalismo materno es un comportamiento natural y adaptativo, que no implica crueldad ni maldad por parte de la madre, sino una forma de asegurar la supervivencia de su descendencia. Sin embargo, es un comportamiento que se puede prevenir o evitar, si se proporcionan a la madre y a las crías unas condiciones óptimas de bienestar, que les permitan crecer sanos y felices.

Este es el final del artículo sobre la reproducción de los hámsters. Espero que te haya gustado y que te haya servido de ayuda.

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